domingo, 10 de agosto de 2008

"América latina está mejor preparada para resistir una recesión internacional"


ENRIQUE IGLESIAS. SECRETARIO GENERAL IBEROAMERICANO
.
La valorización de los recursos naturales, el pragmatismo de las políticas
económicas y democracias con crecimiento económico y mejoras sociales le dan a esta región una oportunidad inédita.
.
Fue canciller del Uruguay durante los primeros tiempos de la recuperación de la democracia, en los años 80.
.
Luego pasó a la presidencia del BID, principal organismo de crédito de América latina. Ya había sido años antes secretario ejecutivo de la CEPAL y presidente del Banco Central de su país.
.
De manera que pocos conocen como él los secretos y entreveros de las instituciones y organismos financieros internacionales y la marcha de la economía mundial, en términos amplios.
.
Actualmente tiene un cargo que le queda como un traje a medida, pero siente por momentos que no puede hacer todo lo que quisiera con él.
.
Enrique Iglesias es secretario general iberoamericano, a cargo de la SEGIB, una suerte de coordinador de las iniciativas surgidas de las cumbres iberoamericanas, y puede observar desde ese particular mirador transatlántico un panorama de la economía internacional con crecientes nubarrones en el horizonte.
.
De paso por Buenos Aires, donde entre otras actividades habló en la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella, confiesa que su visión está más cercana de las pesimistas:
.
"No totalmente pesimista, porque creo que el mundo va a salir de su crisis actual y que Latinoamérica tiene una gran oportunidad, pero como vivo en Europa y no en América latina, uno siente mucho más allí ahora el impacto de la crisis".
.
Una crisis, subraya, "que ciertamente es la más importante que ha habido después de la crisis del año 29".
.
América latina conoció "décadas perdidas", ¿existen riesgos de que se eche a perder también esta década, que tan bien ha venido hasta ahora en términos de crecimiento económico, por la crisis financiera internacional?
.
Yo no me volcaría a aceptar esa hipótesis, salvo que el mundo entrara en una gran crisis fuera de control y no tuviéramos más remedio que sufrirla intensamente.
.
Pero no me da la impresión de que ésa sea la perspectiva más probable.
.
Yo creo que la crisis actual, que es muy profunda y es impredecible cuándo, dónde y de qué modo va a terminar, va a ser finalmente bien sorteada, porque los gobiernos y bancos centrales tienen una política súper activa, y nadie quiere caer en las experiencias del pasado.
.
Se ha aprendido mucho de los errores cometidos cuando estas crisis tuvieron otro tipo de reacciones; ahora se maneja mucho mejor la economía.
.
Por otra parte, creo que los países y mercados emergentes están mucho mejor preparados que lo que estuvieron nunca; todos tienen situaciones fiscales más o menos administradas; la solidez del sistema financiero es mucho mayor, se han acumulado reservas por más de 450 mil millones de dólares; tenemos tasas de cambio flexibles, la reducción de la deuda respecto al producto, el rigor monetario.
.
Todo esto ha pasado a formar parte de un acervo que permite pensar que no vamos a entrar, por culpa nuestra, en una década perdida como nos pasó en décadas pasadas, particularamente en la del ochenta.
.
Otra cosa es si el mundo se desboca, lo que puede ocurrir, pero -como digo- con una muy baja probabilidad.
.
¿Puede prenunciar el extraordinario aumento de los precios de las materias primas, energía y alimentos también un momento de caída abrupta de los mercados como el que ahora se está temiendo?
.
Las subas han sido realmente espectaculares, aunque en el caso concreto de los alimentos, es bueno decirlo, lo que está pasando es que se está recomponiendo el valor en términos reales de los años 70.
.
Hemos pasado veinticinco años de una caída sistemática del precio de los alimentos en el mundo, y ahora estamos volviendo a ganar los niveles del año 70, con un aumento importante del orden del 20% al 25% por año, en los últimos años.
.
No así con el petróleo, donde ha habido ciertamente un aumento que va 40% por encima de los puntos más altos de la década de los 70.
.
¿Cuáles son los factores que más están incidiendo en estas tendencias y fluctuaciones de la economía internacional? Bueno, yo creo que ya se conocen muy bien.
.
Primero, el ingreso masivo de la demanda de los países asiáticos, sobre todo China, pero también la expansión del consumo por las mejoras en las condiciones de vida de esos países.
.
En segundo lugar, los costos energéticos influyen notablemente en el aumento de todos los precios.
.
Tercero, el tema de los biocombustibles, sobre base maíz: el 75% del incremento del consumo anual de maíz se debe a la demanda de biocombustibles, lo cual genera, ciertamente, un impacto muy grave, no solamente sobre el maíz sino sobre todo aquello que alimenta el maíz, entre otros, las proteínas animales.
.
A eso se le agrega las crisis naturales que han habido en algunos países productores de materias primas.
.
Y por último, el ingreso de la especulación financiera, que se aleja de los mecanismos financieros tradicionales y se traslada al sector de alimentos, y ahí es cuando se producen estos movimientos de precios en estampida.
.
En las últimas semanas se produjo un descenso de los precios internacionales de materias primas ¿cuánto pueden seguir cayendo?
.
Creo que hay coincidencia en todos los que trabajan en este tema, en que seguramente bajarán los precios en alguna forma, pero de ninguna manera se piensa que van a volver a los niveles anteriores.
.
Creo que no afecta la perspectiva interesante para América latina y la gran oportunidad histórica que esta región tiene por la valorización de nuestras materias primas de base alimentaria y energética.
.
Yo creo que estos dos grandes factores, la crisis financiera más el alza de las materias primas, están afectando ahora más al Norte, con los dos grandes indicadores que más preocupan: uno es el tema de la inflación, y otro, la desaceleración del crecimiento.
.
¿Esta desaceleración puede desembocar en una recesión internacional?
.
Durante el último trimestre y sobre todo habrá que observar lo que ocurra con la economía de los Estados Unidos, ahí vamos a tener una idea clara, si realmente se confirma que EE.UU. entra en recesión.
.
Y lo mismo pasa en los países europeos.
.
El tema de la inflación es de relativa importancia, si uno lo compara con el pasado.
.
La inflación de los últimos años fue entre 2% y 3% en los países desarrollados, ahora están entre 4% y 5%.
.
Pero el problema es la tendencia, y eso es lo que preocupa.
.
Y en los países en desarrollo, hay, ciertamente, también, un aumento significativo de las presiones inflacionarias.
.
Volvemos al mismo punto: la mayor interdependencia entre economías desarrolladas y emergentes ¿no deja a estas últimas también en una alta vulnerabilidad?
.
Somos vulnerables, pero a diferencia del pasado nosotros estamos, en este momento, usando de manera inteligente las ventajas que nos dio la naturaleza en la provisión de recursos naturales.
.
En el largo plazo, América latina tiene una situación realmente muy privilegiada.
.
Tenemos el 9% de la población mundial, el 15% de las tierras fértiles del mundo, el 33% del agua dulce; tenemos nuevas tecnologías, y en la investigación en general en materia de agricultura, el surgimiento de verdaderas revoluciones agrícolas y la producción de energía y minerales.
.
De manera que, en términos generales, el desarrollo económico de la región cuenta con una muy buena base en los recursos naturales.
.
¿Y los principales riesgos u obstáculos? Los riesgos más importantes son, primero, el hecho de que nos durmamos en los laureles, pensando que como tenemos recursos no hay que hacer más nada.
.
Eso sería caer en el error que cometieron la mayoría de los países petroleros que, como había recursos, crecían pero no se desarrollaban.
.
No podemos confiarnos en el hecho de que por tener mayor cantidad de divisas se crea que estamos desarrollando los países.
.
Lo que hay que hacer es bien conocido: hay que invertir más, mucho más; hay que generar empleos de calidad, teniendo mayor educación y mayor entrada en la economía del conocimiento; tenemos que invertir en infraestructura; tenemos que lograr una diversificación de los aparatos productivos, mayores niveles de vida y una solución a los déficit sociales.
.
La revisión crítica del Consenso de Washington y sus recetas, ¿dio lugar a un modelo de desarrollo superador de los precedentes?
.
Esa es una pregunta que se hace a menudo.
.
Diría lo siguiente: muchas de las cosas que han ido aconteciendo son el producto de influencias ideológicas, que las ha habido ciertamente, en este caso partiendo de organismos internacionales. Pero también son el resultado de la ejecución de políticas basadas en las nuevas experiencias que ha habido en el pasado, dentro y fuera de América latina.
.
Las democracias han aprendido de una cantidad de experiencias, llegando a importantes logros, con un elevado pragmatismo, en la construcción de estrategias más adecuadas. En los años 90, por ejemplo, la región en su conjunto demonizó las políticas públicas para privilegiar el mercado por encima de todo.
.
Hoy en día se reconoce que tiene que haber un mercado eficiente, que funcione, pero tiene que haber también un Estado, y políticas públicas de calidad. Ese balance entre lo público y lo privado es una muestra de ese pragmatismo que hoy prevalece en todas partes, aun en las políticas consideradas como de corte más progresista.
.
¿Es eso un nuevo modelo?
No lo sé.
.
Yo prefiero hablar de un modelo "incremental", fuimos dejando atrás los errores y potenciando los aciertos.
.
Copyright Clarín, 2008.
Fabián Bosoer
.