
Viceversa
por
Nora Bar
Hoy por hoy, "innovación" es una palabrita insoslayable
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Al parecer, el proceso que supone asumir riesgos empresariales y probar nuevas ideas es la clave para manejarse en la economía globalizada ahora que los recursos naturales ocupan una porción menor del comercio internacional
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Todo el mundo lo dice...
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Pero si el término se repite insistentemente cada vez que se habla del desarrollo científico-tecnológico de un país (en el nuestro, incluso integra el nombre de la secretaría que se ocupa de este tema) o de las razones del éxito de los más avanzados, todo indica que no basta con argumentar sobre las bondades de este concepto para lograr la "conversión" de inversores, empresarios, investigadores y tecnólogos, que son los artífices que pueden poner el tren de la innovación en marcha
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En un editorial que publicó Science hace unas semanas, William Wulf, presidente saliente de la Academia Norteamericana de Ingeniería, afirma que para aprovechar las oportunidades y contrarrestar la incertidumbre de la globalización tampoco es suficiente con tener una fuerza de trabajo educada e invertir decididamente en la investigación; es necesario contar con instituciones interconectadas, adecuadas leyes de propiedad intelectual y procedimientos de patentamiento, regulaciones y políticas de estímulo, entre otros factores que confluyen en una verdadera "ecología de la innovación"
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Según Wulf, ni siquiera en los Estados Unidos, país en el que el éxito emprendedor es casi un credo, esta ecología de la innovación está preservada
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Entre otras razones, porque "sus componentes fueron creados en el contexto de tecnologías antiguas, no de las nuevas ni de las futuras"
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¿Qué decir del medio local, en el que las ideas de riesgo e innovación sólo en los últimos años están empezando a germinar?
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Sin duda, para que "prendan", además de arbitrar políticas y programas de financiación sostenidos en el tiempo, habrá que promover una verdadera "revolución cultural" empresarial, que permita valorar el conocimiento y hasta admitir la posibilidad de fracaso
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Aunque el país se está moviendo poco a poco en esa dirección y existen iniciativas que hubieran resultado casi inimaginables hace algunos años, la ecología local de la innovación todavía es vulnerable
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Este genuino cambio de mentalidad es sin duda uno de los grandes desafíos que habrá que enfrentar porque, ya se sabe, la oportunidad favorece al que está preparado
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Por Nora Bär
La Nacion / Argentina

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