
La semana última se lanzó el primer satélite del Sistema Italo Argentino para la Gestión de Emergencias (Siasge), uno de los proyectos espaciales más ambiciosos e innovadores del momento: cuando se complete, alrededor de 2011, seis aparatos argentinos e italianos, trabajando orquestadamente, vigilarán el planeta con sus ojos de radar para prever y monitorear desastres ambientales
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¿Qué decir de semejante desafío? Es estimulante comprobar que ingenieros, técnicos e investigadores argentinos están a la altura de hazañas tecnológicas que sólo pueden encarar un puñado de países
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Pero si la ciencia local está ganando campeonatos en el espacio, también hay que saber que está preparando un seleccionado "de primera" para participar en otro escenario que hoy también recibe enorme atención: el de la nanotecnología, la disciplina que estudia y manipula la materia en escalas infinitamente pequeñas, de millonésimas de milímetro, y cuyos frutos ya están llegando al mercado aplicados a heladeras que eliminan olores, telas "inteligentes" que rechazan bacterias y otros productos que parecen surgidos de una película futurista
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En los últimos años se fue gestando en el país una "movida" nanotecnológica que promete
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Las iniciativas en marcha incluyen desde el Centro Binacional de Nanociencia y Nanotecnología hasta la Fundación Argentina de Nanociencia y Nanotecnología (FAN)
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Hay ya cuatro redes que vinculan a alrededor de 300 físicos y químicos que trabajan en estos temas
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Estos investigadores desarrollan una actividad intensa y están llenos de proyectos
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Una de las ideas que puede ayudar a poner a la Argentina más cerca del centro de la escena es la que promueve la creación del Centro Interdisciplinario de Nanociencia y Nanotecnología (CINN), que reúne a más de cien investigadores del Conicet reconocidos internacionalmente
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Para echar a andar este plan, sus promotores -Ernesto Calvo, Oscar Martínez y Federico Williams, de la UBA; Carlos Balseiro, Alejandro Fainstein y Galo Soler-Illia, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y Roberto Salvarezza y Félix Requejo, de la Universidad Nacional de La Plata- estiman que se necesitan unos dos millones y medio de dólares en equipamiento, una escuela de posgrado en nanotecnología en cada "polo" del centro (Buenos Aires, La Plata y Bariloche) y programas reales de desarrollos nanotecnológicos con empresas
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Si esto se concreta, dentro de cuatro años el país podría tener 60 doctores trabajando en esta área, una importante masa crítica que multiplicará líneas de investigación
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La creación de este centro virtual, que excede los claustros universitarios, ya recibió el respaldo de cinco empresas tecnológicas a las que podrá ofrecer no sólo nuevos conocimientos, sino también servicios de consultoría y equipamiento
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Ahora, sólo resta esperar que estas buenas ideas tengan el respaldo que se merecen...
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Por Nora Bär
La Nacion

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