lunes 27 de febrero de 2012
Cinco recomendaciones de Microsoft a Peru para avanzar en tecnología e innovación
lunes 28 de noviembre de 2011
Innovación sostenible: clave para desarrollo global
Las estrategias de los países que marcan la pauta en innovación
martes 22 de noviembre de 2011
"Como país, podemos competir sobre la base de la innovación"
Más adelante en su exposición indicó que "por nuestra parte, estamos apostando a que esta asociación se de desde el comienzo, a través de la generación de consorcios público-privados; los que involucran proyectos de biotecnología, TIC y nanotecnología, con un financiamiento sustantivo".
Barañao también se refirió a la necesidad de asociar el crecimiento con el desarrollo, para que las transformaciones económicas alcancen a la población de manera equitativa. En relación con esto, el ministro de Ciencia aseguró que para esto es fundamental la educación. "El sistema científico y el universitario tienen que adaptarse al sistema productivo del país. Esto es necesario para el adecuado desempeño de la responsabilidad que le cabe a cada uno de ellos", indicó Barañao.
Por otra parte, el ministro de Ciencia afirmó que "podemos tener decenas de empresas en las que el personal use su creatividad. Eso es lo que caracteriza a una empresa de base tecnológica, en donde el principal capital es el humano y la creatividad".
Pero también explicó con respecto a otro tipo de empresas que "es posible aspirar a que innoven en una parte de su proceso". Finalmente Barañao aseguró que "los resultados que estamos viendo son muy alentadores. Tenemos que ir modificando el rumbo, lo que podemos lograr con el aporte del capital intelectual y el crecimiento".
En el mismo panel en el que disertó el ministro Barañao, también participaron: Patricio Fabbri, vicepresidente de Laboratorios Gador S. A., quien realizó una presentación sobre esa empresa farmacéutica nacional; y el Dr. Alberto Ridner, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que se refirió al trabajo realizado por la CONAE, a través de su plan estratégico de 11 años y a la observación de la tierra usando satélites. Además, el periodista Juan Pablo Varsky estuvo a cargo de la moderación de la mesa y de la síntesis de las exposiciones.
La 17° Conferencia Industrial Argentina cuminará mañana con la asistencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
domingo 13 de noviembre de 2011
De los quipus a los satélites
LIBROS Y PUBLICACIONES: ADELANTO
Por Tomás Buch y Carlos E. Solivérez Colección dirigida por Pablo Kreimer Universidad Nacional de Quilmes Editorial
¿Qué es la tecnología y en qué consiste su historia?
lunes 7 de noviembre de 2011
Gates a G20: ‘innovación es clave para el desarrollo’
Bill Gates ha llamado a los líderes mundiales a invertir más en innovación para el desarrollo, describiendo la innovación como “la fuerza más poderosa para el cambio en el mundo”.
“La innovación cambia fundamentalmente el rumbo del desarrollo”, dijo Gates, fundador del gigante informático Microsoft y codirector de la Fundación Bill & Melinda Gates, durante la cumbre del Grupo de las 20 economías más desarrolladas y emergentes (G20) realizada en Francia
El informe de Gates, ‘Innovación con impacto: Financiando el desarrollo del Siglo XXI”, entregado a los líderes del G20, fue realizado a pedido del presidente francés Nicolás Sarkozy, con el objetivo de sugerir maneras creativas de encontrar más dinero para la ayuda al desarrollo.
Gates dijo que, a pesar de algunos éxitos, “la innovación no ha jugado un papel tan importante en el desarrollo como el que podría tener”.
“Algunas innovaciones se consolidan rápidamente en países ricos, pero toman décadas para alcanzar a países pobres.
El ritmo de innovación específicamente para los pobres ha sido muy lento. Pero creo que se puede acelerar, y los países del G20 que se encuentran en rápido crecimiento están especialmente bien posicionados para conducir esta mejora”.
En particular, dijo Gates, el G20 debería identificar las “principales innovaciones para el desarrollo”.
“Nuestra fundación estaría feliz de participar en este proceso. Con una lista sistemática de innovaciones como punto de partida, el G20 podría negociar acuerdos en los que los países miembros se comprometan a trabajar juntos en innovaciones específicas.
Este acercamiento podría acelerar la innovación en varias áreas clave del desarrollo, incluyendo la agricultura, la salud, la educacion, la gobernabilidad y la infraestructura”.
Adrian Ely, miembro del Centro Social, Tecnológico y Ambiental Caminos a la Sostenibilidad (STEPS, por su sigla en inglés) de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, y coordinador del proyecto "Innovacion. Sostenibilidad Desarrollo. Un Nuevo Manifiesto", dijo que coincide en que la innovación podría cambiar el rumbo del desarrollo.
“Pero la innovación adopta muchas formas, y es mucho más amplia que la innovación tecnológica.
También hay innovación en las maneras en las que las organizaciones se estructuran, en cómo se establecen las agendas, en la forma de asignar financiamiento, y en las fórmulas para garantizar la rendición de cuentas.
Estos tipos de innovación son importantes por sí mismos y pueden llevar al tipo de innovación del que habla Gates”.
Kevin Urama, director ejecutivo de la Red Africana de Estudios de Política Tecnológica, en Kenia, dijo a SciDev.Net:
“No podría coincidir más con la posición del informe de Bill Gates sobre el tema. La mejor manera de impulsar el desarrollo es a través de la innovación responsable”.
Pero agregó que los tipos de innovación que se apoyen deberían diferenciarse según los sistemas de innovación y las condiciones socioeconómicas de los distintos países, y esto requiere una evaluación crítica.
Urama, quien trabaja en el Manifiesto Africano para la Ciencia Tecnologia e innovacion , presentado el año pasado, agregó:
“La cuestión fundamental del desarrollo económico ya no es si los países deberían construir capacidad de innovación o no, sino qué tipo de capacidad deben construir y cómo hacerlo, de acuerdo con las limitaciones económicas y los puntos de partida de cada país”.
Gates destacó en su informe que la capacidad para innovar se está extendiendo más allá de los más ricos, de modo que “el modelo binario del mundo desarrollado por un lado y el mundo en desarrollo por otro, se ha vuelto irrelevante”.
“Uno de los recursos para el desarrollo más nuevos —y potencialmente uno de los más transformadores— es la creciente capacidad de los países para la innovación. Naciones como Brasil, China, India y México están en una gran posición para trabajar de cerca con los países pobres, porque tienen experiencia reciente en la reducción de la pobreza, así como también enormes capacidades técnicas”, dijo Gates. “Esta combinación única otorga tanto los conocimientos como las habilidades para crear herramientas innovadoras para el desarrollo”.
Gates instó al G20 a trabajar juntos para forjar, y “destinar significativamente más fondos”, alianzas triangulares, formadas por donantes tradicionales, países en rápido crecimiento y países pobres. A largo plazo, agregó, esto brinda un modelo sobre cómo utilizar los recursos mundiales combinados para beneficiar a los más pobres”.
“Hay mucha presión sobre los presupuestos de cooperación dadas las condiciones económicas, pero la ayuda es una parte muy pequeña de los gastos gubernamentales”, agregó Gates. “El mundo no equilibrará sus cuentas recortando la ayuda, sino que hará un daño irreparable a la estabilidad global, al potencial crecimiento de la economía mundial y al sustento de millones de personas”.
En un comunicado emitido al término de la cumbre, el G20 acordó “alentar alianzas triangulares para impulsar innovaciones prioritarias”.
También dijo que lanzará una plataforma para la agricultura tropical “para promover la construcción de capacidades y el intercambio de conocimientos para mejorar la producción agrícola y la productividad”.
Enlace al informe completo
Yojana Sharma
SciDev
jueves 27 de octubre de 2011
"El perfil tecnológico argentino se ha revitalizado"
El vicecanciller, Alberto DAlotto, aseguró que "el perfil tecnológico argentino se ha revitalizado a nivel internacional".
El funcionario dio comienzo, esta mañana en el Palacio San Martín, a la presentación de los datos recabados por el satélite SAC-D Aquarius.
Además, el vicecanciller recordó que la puesta en órbita del satélite es un logro de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y de la NASA.
"Para nosotros, este satélite refleja que se está trabajndo de una manera intensa. Hay un esfuerzo de la Argentina por tener una política exterior abierta a través de la cooperación internacional", indicó.
Por su parte, el director de la CONAE, Conrado Barotto, dijo que "esto es un logro de todo el sistema científico y tecnológico del país".
Barotto, remarcó que los datos que se presentan en el seminario son producto de un observatorio que está operativo.
"Por primera vez se hizo un análisis de oportunidad en conjunto con la NASA. El objetivo es servir al mundo y en particular a los países latinoamericano", afirmó.
prensa.argentina.ar
viernes 24 de junio de 2011
La bisagra: del saber cómo al hacer caminos

Presidente del INTI
Es muy pequeña la fracción de tareas que una institución como el INTI deja de hacer a medida que crece. Puede ser que en algún caso se decida derivar a otros ámbitos, sean privados o públicos, ciertas labores ya estandardizadas, a las que un seguimiento periódico permite que se realicen sin la participación plena nuestra, lo cual facilita usar el tiempo para otras actividades, además de potenciar a otros grupos. Pero no es lo dominante en términos cuantitativos. Lo que sucede y sucedió en todos estos años, en realidad, es que la reformulación de la visión y misión de la institución, amplió el espectro de tareas, más que cambiarlo. El mayor vínculo con la sociedad, incluyendo a distintos ámbitos del Estado, ha llevado a acumular nuevos saberes, sobre los preexistentes. | |
Las tecnologías de gestión, por caso, han cobrado una dimensión tal que nos habilitan para ser referentes nacionales para las pymes, asistidos por la cooperación japonesa. La incumbencia en este tema llega hasta las producciones masivas para el sistema de asistencia social, como los guardapolvos escolares. Modelos de procesamiento de residuos industriales o urbanos; el diseño de viviendas de interés social; las mejoras en la producción de maquinaria agrícola; las energías eólica o solar aplicadas en pequeña escala; la cadena de valor artesanal de la lana o la leche de cabra; el diseño industrial; las tecnologías para la discapacidad; las soluciones industriales con incorporación de nanotecnología o biotecnología; la propuesta de un vehículo híbrido vial ferroviario; el diseño de plantas industriales completas, como la producción de equipos de refrigeración industrial para Venezuela; son algunos rotundos ejemplos de temas que no solo no se trataban hace una década en el INTI sino que no formaban parte de la oferta tecnológica de la institución. En todos los casos mencionados y muchos más del mismo tenor, no se trató simplemente de tomar la decisión y avanzar. En realidad, fue un camino iterativo, donde se advirtió una necesidad de intervención; se identificaron o estimularon los conocimientos requeridos; se verificó que se contaba con el saber cómo y, finalmente, se buscó la visibilidad necesaria para diseminar la posibilidad de brindar asistencia. Esta secuencia es inagotable. No solo por la diversidad de temas de tratamiento pendiente en un país como el nuestro, sino por la profundización de las capacidades en cada rubro, que se consigue con la suma del análisis, el estudio y la experiencia que se va acumulando. Hoy nos encontramos en un punto de inflexión. En la mayoría de los casos, tal vez en todos, la culminación de nuestra responsabilidad implica transferir el conocimiento a actores productivos concretos. No se trata, por el contrario, de convertir a fracciones del INTI en tales actores, lo cual limitaría nuestro alcance seriamente. Sin embargo, la realidad de nuestra Argentina, con una historia de desaliento y de desintegración del tejido productivo, agregada a asimetrías espaciales muy importantes, indicativas de diferencias grandes de capital social entre los centros industriales y el resto de la geografía nacional, nos obliga a recorrer etapas intermedias. Se percibe la necesidad de sumar al saber cómo el hacer caminos. Esto quiere decir asumir temporariamente, en soledad o con alianzas transitorias o permanentes, el papel del actor productivo, ante la ausencia de esa función en el tejido social con que nos toca trabajar. Hacer los caminos que luego otros habrán de transitar. Hemos descubierto que este concepto es válido en varios campos de trabajo. Es aplicable cuando se trata de desarrollar una industria alimenticia a escala local en las provincias más pobres. Operar un matadero, consolidar la provisión de hacienda para el mismo, organizar la cadena de transformación y comercialización aguas abajo de la faena, no son tareas habituales en todo el norte argentino, por caso. Si se pretende que estos sistemas aparezcan y se consoliden, hoy en el INTI tenemos claro que es el Estado quien debe instalarlos y ponerlos en marcha estable, para luego transferirlos a grupos locales a los cuales previamente se haya ayudado en su formación. Sin embargo, la idea también es válida para ciertos proyectos con tecnología de punta. Los consorcios público-privados que auspicia el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva para bienes manufacturados por procesos con participación de la nanotecnología o de la biotecnología, por caso, representan una experiencia nueva, que creemos necesita una lúcida intervención estatal para asegurar su éxito. Construir uniones transitorias solo entre empresarios acostumbrados a priorizar la competencia antes que la cooperación, no parece un escenario adecuado para aspirar a grandes logros. Tampoco lo sería si los organismos públicos se vieran a sí mismos como pasivos prestadores por demanda de conocimientos técnicos. La condición, una vez más, es que haya al menos un miembro de esos consorcios que advierta que se está haciendo camino, que hay un interés superior al cual honrar, que no es otro que el beneficio comunitario. Ni siquiera sistemas teóricamente simples, como organizar una red de talleres de confección de guardapolvos escolares, pueden ser sustentables si no hay un acompañamiento público que logre con el tiempo instalar las prioridades debidas: la calidad y la eficiencia como condición del beneficio empresario. En esta instancia estamos. Las manos llenas de trabajo y las cabezas llenas de ideas positivas, a pesar de la historia, a pesar del contexto, que no alcanza todavía a poner el rol público en el lugar de jerarquía que necesita. Saber Como inti.gob.ar | |
lunes 11 de abril de 2011
Matemática y física a hombros de gigantes

ENTREVISTA AL FISICO DANIEL BARRACO, INVESTIGADOR DEL CONICET Y DECANO DE FAMAF
Desde la Universidad Nacional de Córdoba se exhibe al país un prototipo de gestión innovador: sobre sus sólidos pilares en ciencias básicas, experimenta la transferencia a la sociedad de conocimiento, convirtiendo las ideas originales en proyectos, y los proyectos en empresas locales de alta tecnología.
Por Ignacio Jawtuschenko
Puede decirse que la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (Famaf) de la Universidad Nacional de Córdoba es un centro de primerísimo orden, a la par de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires...
–Llegamos adonde estamos después de un largo y difícil camino porque, en particular en la Argentina, uno va en contra del segundo principio de la termodinámica, tiene que evitar que el desorden y el caos entren en este sistema.
–Ciertamente una tarea inútil. Usted sabe que una forma de enunciar el segundo principio es: no poder ganar, no poder empatar, no poder abandonar el juego...
–Lo que dice el segundo principio claramente es que el Universo se entropiza; pero si podemos poner energía de afuera, podemos ordenar un poco el sistema.
Lo que hemos estado haciendo es exactamente poner mucha energía de afuera, mucha mística de trabajo.
Eso nos ha permitido ordenar la casa, crecer, volvernos académicamente competitivos y mantenernos en la primera línea.
Hacemos tanto porque estamos parados sobre hombros de gigantes, no hemos tenido cualquier maestro acá, aquí han estado Enrique Gaviola, Guido Beck, Alberto Maiztegui.
Todo eso permite que Famaf sea una institución formadora de científicos que creció durante más de 50 años en forma sostenida.
–Similar al Instituto Balseiro, en Bariloche...
–La diferencia con nuestros primos hermanos del Balseiro es que siempre han tenido el cordón umbilical de la CNEA y una política sistemática, privilegio que nosotros no hemos tenido. Tuvimos que sobrevivir a todos los vaivenes de la historia argentina.
Y hoy en Córdoba tenemos grupos como el de Relatividad, que son reconocidos en todo el mundo y son los más importantes del continente, al sur del río Bravo.
Tenemos la mejor escuela de matemática del país, y probablemente una de las mejores de Latinoamérica.
–Y dígame por qué es importante la ciencia dura que ustedes cultivan.
–Mire, yo creo que hay que renovar ciertos esquemas de pensamiento.
La ciencia y la tecnología nunca existen en el vacío: se desenvuelven e interaccionan con un contexto político, social, cultural, histórico definido.
Históricamente la Argentina fue un país con bajo nivel de inversión en ciencia y tecnología, escasos recursos humanos y un sistema nacional de innovación débil y poco articulado.
A pesar de estas condiciones de contexto, logró ser el único país latinoamericano con tres premios Nobel, que domina y exporta desde hace décadas la estratégica tecnología nuclear, y desarrolla satélites juntamente con la NASA, por citar algunas actividades significativas.
–Las duras ciencias físicas, matemáticas, ¿cuál es el rol que juegan?
–Desde fines del siglo XVII hasta comienzos de los años ’70 había una ciencia estrella, líder: la física.
Quizás antes, en la Antigüedad, se puede pensar que fue la astronomía o la matemática.
Lo que hemos visto en las últimas décadas, a partir de los ’70, es la aparición de nuevas disciplinas que han pasado a ser estrella: la genética, las neurociencias, la nanotecnología, la informática y la bioinformática están tomando papeles que antes tenía la física.
–¿Y esto se ve en la matrícula?
–Los números en la Argentina son de llorar a gritos.
Si miramos la torta total de estudiantes en los años ‘70, el 30 por ciento de esa torta eran estudiantes de ciencias básicas o duras, y ciencias tecnológicas.
Hoy en día es sólo el 10 por ciento, o sea un tercio de lo que era en la década del ’70.
La principal causa de este desinterés reside en que los propios estudiantes se consideran incompetentes en materias como matemática y les despreocupan las ciencias básicas.
Paradójicamente, este desinterés está enfrentado con la percepción positiva que la mayoría de la sociedad tiene de la ciencia y la tecnología.
El único camino que nos queda frente a esta realidad es el siguiente: o la revertimos, o nos quedamos afuera de la sociedad del conocimiento.
Un país que se precie de querer tener soberanía nacional, de que crea que va a poder generar su propia tecnología, tiene que revertir esto urgentemente.
–Pero no se revierte.
–Los chicos no saben matemática ni pasan por la puerta de esta facultad, ni se les ocurre estudiar una carrera dura.
Yo diría que es un problema cultural. Los problemas culturales se afrontan desde todos los lados, desde la escuela formal, no formal, desde los medios masivos de comunicación, todo lo que moviliza la cultura.
Y la buena divulgación científica puede hacer mucho para limar algunos mitos y tabúes.
Por el lado de los más jóvenes, se vive una crisis severa de vocaciones científicas. Resulta crítico comunicar más y mejor la ciencia, que los chicos se amiguen con la matemática, porque sin matemática no existimos.
Los chinos, coreanos y finlandeses no han llegado adonde están por jactarse, como algunos acá, de que “no saben”: al revés.
Debemos apuntar a que los ciudadanos puedan ser parte de las decisiones de los proyectos científicos y tecnológicos; ante esto surge la necesidad de incrementar la cultura científica de la sociedad e incluir a más sectores en los debates científicos críticos.
Es un tema serio que tenemos en la Argentina, que lo tiene también todo Occidente.
Pero hay que ver en China cómo fue creciendo, están inundando el mundo de científicos y matemáticos.
No es por hacer una defensa a ultranza de las ciencias duras, todas las ciencias son importantes, el problema también lo tenemos con las ciencias sociales, donde hay que investigar y desarrollar, pero si queremos avanzar en el área técnica necesitamos de alguna manera recuperar el tren.
–¿Qué están haciendo desde Famaf para recuperar el tren?
–Justo es reconocer los cambios de contexto favorables a la actividad científica en los últimos años en el país.
Así y todo, tenemos todavía un gran desafío: articular el sistema científico tecnológico con el desarrollo industrial y con el bienestar de nuestros conciudadanos.
Se debe incentivar el emprendedorismo en los miembros de la comunidad científica, tanto graduados como estudiantes, e igualmente aumentar el apoyo de las empresas privadas a los investigadores que deseen hacer innovación tecnológica.
Nuestro país tiene muy poca inversión privada en investigación aplicada.
En este sentido, en Famaf convertimos las ideas originales en proyectos, y los proyectos en empresas de alta tecnología.
Por eso, apoyando la materia gris de nuestros investigadores, hemos comenzado a incubar un puñado de empresas de base tecnológica.
Algunas de ellas ya han crecido y funcionan solas, tanto en el área de la física como de la computación.
Y no es abstracto: brindan respuestas concretas a problemas planteados en distintos sectores de la sociedad, y hasta exportan sus servicios a otros mercados.
Aportan al desarrollo del país y son una alternativa genuina respecto de las grandes empresas internacionales instaladas aquí.
También incrementamos la vinculación entre investigación y empresas de base tecnológica, que son las de más alto valor agregado.
Aparte de la transferencia a través de estas empresas spin off y las incubadas, hemos desarrollado innovadoras herramientas tecnológicas en la facultad.
Hemos hecho mucho, incluso equipamos un centro de metrológica al servicio de las industrias.
pagina12.com.ar
lunes 13 de diciembre de 2010
Barañao: "Estamos en condiciones de satisfacer cualquier demanda tecnológica"
Al ser entrevistado en Telefé, el funcionario garantizó: "Estamos en condiciones de satisfacer técnicamente cualquier demanda tecnológica".
Y se congratuló de que "hay presentaciones por financiamiento para proyectos que son innovadores y esto muestra que hay una visión optimista de las empresas en sí. Nadie invierte en tecnología si no piensa que el futuro no está bien".
En esa línea, y respecto de las inversiones, aclaró que "hay todo un desarrollo de plantas forrajeras para extender la producción agropecuaria o recuperarla donde ha habido un daño ecológico importante".
Además, agregó "hacemos un llamado especial por el aprovechamiento del lactosuero, que es un producto de la industria láctea y tiene un alto nivel alimenticio y puede ser elaborado en el país", destacó Barañao.
martes 23 de noviembre de 2010
La innovación es clave para sobrevivir

Patrick Pichette, director financiero de Google, declaró ayer a la televisión australiana ABC que "el mundo digital está en expansión y tiene muchos capítulos (...), uno de ellos son las redes sociales".
Pichette señala que su empresa está ahora en el centro de una economía digital creciente en la que el poder de la computadora "aumenta de forma dramática" y la innovación es clave para sobrevivir.
También opina que Amazon y Apple están a la cabeza de la carrera tecnológica y Microsoft es un "formidable competidor".
Según reportes de prensa en internet, Google planea contratar a dos mil personas en el mundo y ampliar su plantilla mientras crece en nuevos mercados y compite con rivales de rápido crecimiento para captar talentos.
martes 16 de noviembre de 2010
“Innovación con contenido social”

Optimista, con proyectos y en busca de consenso político: así se muestra Eduardo Cajide, el nuevo decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA).
Cajide fue elegido en agosto, después de más de cinco meses de haber vencido el mandato de Jaime Sorín, su antecesor, por lo que al asumir se encontró “con miles de expedientes que estaban haciendo cola para ser revisados”.
En diálogo con Página/12 adelanta sus proyectos, entre los que destaca trabajar para mejorar la articulación interna de las diferentes disciplinas, posicionar a la facultad como consultora del sector público y desarrollar las áreas que más demanda el país.
–¿Cuáles serán los principales proyectos de su gestión?
–Fundamentalmente, transformar la facultad en una unidad académica mucho más integrada donde, sin perder su especificidad, cada disciplina pueda tener vínculos con las demás.
Estamos consultando a los profesores y la propuesta está siendo bien recibida.
El próximo año vamos a lanzar un referéndum para proponer temas referenciales.
En principio, los ejes son proyecto y diseño relacionados con ahorro energético, ciencia, tecnología e innovación.
Estamos hablando con el Ministerio de Ciencia y Tecnología para colaborar en el desarrollo de aquellos trabajos seleccionados bajo una matriz de innovación tecnológica, pero con contenido social.
–¿Y qué busca con esas iniciativas?
–Vincular a la facultad con el mundo productivo real.
Queremos ser la principal consultora del Estado en arquitectura, diseño y urbanismo.
Estamos elaborando documentos para mostrar lo que podemos ofrecerles a las entidades públicas.
Tenemos pensado crear un consejo consultivo permanente formado por profesores consultos, para que nos asesoren en políticas académicas y de vinculación con la sociedad.
También queremos mapear el plantel docente, el alumnado y su relación con el presupuesto de la universidad para generar un vínculo maduro y estable con la UBA, con cuyas autoridades estamos teniendo muy buen diálogo.
–Tras cinco meses sin decano, ¿cómo encontró la facultad?
–Con miles de expedientes que estaban haciendo cola para ser revisados.
No es gratis tener tantos meses una facultad sin autoridades electas.
Se generó un ambiente de malhumor por el conflicto político, pero estamos tratando de amigar a la gente e incluirla en un proyecto con más consensos.
–¿Cuál es la situación presupuestaria de la FADU?
–Tenemos presupuesto para la administración del edificio.
Comparado con otros, el nuestro es un edificio nuevo, no tenemos graves problemas de infraestructura ni mantenimiento.
A veces no sólo es un problema de presupuesto, sino de gestión imaginativa.
En cuanto a recursos propios estamos bastante bien, llegaremos al próximo ejercicio sin mayores problemas. Hemos podido becar a estudiantes que lo necesitaban.
El déficit principal tiene que ver con la cantidad de cargos docentes.
–¿En qué consiste ese déficit?
–Por su modelo de enseñanza es una facultad que requiere de mucho plantel docente.
Actualmente, tenemos menos de 150 profesores concursados y 1200 ad honorem.
Hay muchos docentes que deberían tener una categoría más alta.
Para solucionarlo, vamos a seguir trabajando con el Ministerio de Educación y la UBA.
Y estar atentos a la dinámica de los estudiantes.
Hay que revisar el sistema de correlatividades.
Un estudiante que permanece muchos años demanda muchos recursos de la facultad.
Ahora tenemos entre 17 y 20 mil estudiantes.
–¿Cuál es la situación de los 550 docentes que hasta hace poco permanecían sin cobrar?
–Todavía nos falta resolver 160 casos.
Todos los años se rechazan unos 100 docentes.
Este año fueron 200.
Cuando asumí, me dijeron que había 410 profesores cuyos cargos fueron rechazados por cuestiones presupuestarias.
Estamos analizando resolución por resolución y docente por docente.
Es un trabajo que necesita de cierta paciencia.
–Dado el escenario político de la facultad, sin una mayoría estable en el consejo directivo, ¿cuál va a ser su estrategia para gobernar?
–La única manera es construir consensos, charlar cada proyecto, pulir aristas y construir de a poco.
Queremos un perfil de gestión que cierre proyectos por vía de la negociación positiva. Invitar a la gente que ha pasado por la gestión a que nos transmita su conocimiento.
Me reuní con todos los ex decanos más allá de su color político, menos con Carmen Córdoba, con quien todavía no pude hablar.
–Al ser electo dijo que quería una facultad “más comprometida con la sociedad”.
¿Cómo piensa llevar eso a la práctica?
–Vamos a intentar que la facultad desarrolle temáticas que hoy demanda el país.
Tal vez, la clave esté en trabajar sobre la gestión del proceso productivo, desde cómo se piensa un fragmento de ciudad hasta cómo se diseña un zapato.
Como argentinos tenemos que preocuparnos por lo que hacemos con nuestra energía.
Y eso demanda innovación tecnológica.
Adrián Pérez
pagina12.com.ar








